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¿Cómo surgió Bambuleo?

Sobre nosotros

Bambuleo nació de la pasión por la tela de bambú y la necesidad de portear a nuestros hijos.

Contar el origen de Bambuleo sin hablar de mi familia es imposible, así que allá voy:

Mi nombre es Andrea y hasta el 2007 yo era una persona normal. En Marzo de ese año nació mi primer hijo, 15 días antes de lo esperado y ya mi vida, la de su padre y la de toda la familia, vecinos y amigos cambió por completo. Mateo se quedó ingresado en la UCI 6 días, en una incubadora.

Durante estos 6 días sólo podíamos verle y tocarle cada 3 horas y únicamente durante el día. Esta tortura y las hormonas de recién parida hicieron que mi vida se revolucionase para siempre. Mateo salió del hospital y se convirtió en un bebé inquieto de familia histérica. Tuvimos problemillas con la lactancia, con los supuestos cólicos del lactante, plagiocefalia… todo era un drama y todo lo sufríamos con toda la dignidad posible de unos padres primerizos e inexpertos. Estas pequeñas “crisis” nos ayudaron a desarrollar nuestra creatividad y buscar todo tipo de productos y artimañas para encontrar el bienestar de nuestro bebé y por ende el nuestro.

En 2009 nació Ana y ya no nos quedaban ni fuerzas ni tiempo para más angustias. Un día llegó a mis manos información sobre los fulares y nos hicimos con nuestro primer fular a la vez que crecía mi obsesión por los tejidos naturales. La tela de bambú empezó a ocupar toda mi casa en forma de toallas, ropa interior, pañuelos, ropita de bebé…. Y nos fabricamos un fular con esta tela maravillosa.

De pronto me di cuenta de que se podía ser madre de dos bebés con sólo dos manos y un fular y no morir en el intento. Podía jugar con Mateo sin necesidad de aparcar a su hermana en una esquina, podíamos recoger la casa sin oír lloros de fondo, pasear mientras Ana mamaba y hasta se acostumbró a coger el sueñecito en mi espalda mientras poníamos el lavavajillas. De pronto ser madre de dos era coser y cantar (bueno, casi).

En el parque nos miraban con asombro y recelo al principio pero poco a poco fuimos contagiando a muchas familias sin querer. Mientras mis pequeños “comerciales” iban creando pequeños “adictos” al trapo nos íbamos metiendo en el mundo del porteo y de los tejidos ecológicos y empezamos a fabricar los primeros fulares suaves para amigos y familia. A nuestro súper papá y accionista mayoritario se le ocurrió la idea de llamar a este gran descubrimiento de tela amorosita: BAMBULEO.

Se corrió la voz y llegó el calor. Empezaron a pedirnos fulares desde muchos puntos de España y pensamos en hacer de manera artesanal nuestros primeros 100 fulares. De pronto la marca Bambuleo empezaba a estar presente en algunos puntos de venta de Madrid y en los foros de maternidad se nombraban más y más. Estábamos tan contentos y orgullosos que tejimos mucha tela que almacenábamos, teñimos y preparamos en casa. Fabricábamos más y más fulares y seguían pidiéndonos Bambuleos desde toda España y desde otros países. Nos costaba mucho no dejarnos llevar por la ilusión pero no nos atrevíamos a dar el paso de dedicarnos a Bambuleo en exclusiva.

Mamá Bambulea tuvo que volver a su trabajo habitual. Bambuleo, un producto artesanal y lleno de amor, exigía mucha dedicación. Intentar compaginarlo todo y no quitarles tiempo a los niños y a la familia era imposible, por eso, con mucha pena fuimos dejando Bambuleo aparcado. Cada vez que decíamos que no teníamos stock a alguien se nos caía una lagrimilla, suponíamos que pronto nos dejarían de llamar pero no fue así. Papás y mamás nos llamaban para encargarnos nuevos fulares, nos mandaban fotos de sus niños disfrutando de sus trapos y nos animaban a que no dejásemos de hacer Bambuleos.

Ahora retomamos la aventura, quién sabe si por mucho tiempo, con nuevas ideas y más experiencia. Hemos ido aprendiendo de nuestros errores e intentamos disfrutar de esta labor de manera sostenible, buscando siempre la calidad sin perder el carisma de Bambuleo. Un producto artesanal con mucho amor, que una mamá quiso compartir con otras mamás, para mejorar sus vidas y las de sus bebés.

Nuestro objetivo es mejorar día a día nuestro producto, para que las familias que confían en Bambuleo disfruten tanto como nosotros lo hemos hecho. Queremos que nuestros fulares se llenen de vida, de babas de padres que disfrutan de las siestas sobre su pecho. Queremos que Bambuleo te acompañe en tus vacaciones, paseos, en tus tardes de parque, en los primeros mejores momentos con tus hijos. Queremos que nuestros fulares huelan a bebé, que se calienten con el contacto entre padres e hijos, que se vean en tus fotos de familia, que os acaricien, abracen y… que se llenen de historias y queden en el recuerdo de muchas familias.

GRACIAS POR CREER EN NOSOTROS Y DEJARNOS ENTRAR EN TU VIDA.

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Foto de familia en la playa.

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